Fabio Díaz García, M.V.U.N. Esp. Director Científico Kyrovet Laboratories S.A.

En las explotaciones ganaderas de carne y leche, es conocido que dentro de las patologías reproductivas más frecuentes, se encuentran la retención de placenta y las infecciones uterinas tempranas (Metritis), las cuales afectan de forma importante el desempeño sanitario, reproductivo y zootécnico de las hembras bovinas.

Es importante tener presente que el útero posparto puede estar contaminado por una diversa cantidad de bacterias, pero este hecho no necesariamente está asociado a infección e inflamación uterina, ya que para esta última se lleve a cabo, deben existir factores adicionales a la presencia bacteriana, como son involución uterina, mecanismos de defensa locales y estado hormonal, siendo significativo el papel del cuerpo lúteo en las infecciones uterinas, ya que al producir progesterona, esta estructura ovárica regula mecanismos de defensa locales a través de citoquinas y  prostaglandina F2 alfa, por lo cual en algunas ocasiones las terapias de infecciones uterinas incluyen el uso de prostaglandina F2alfa externa. Los principales agentes involucrados en infecciones uterinas son Arcanobacterium pyogenes, E. coli, Fusobacterium necrophorum y Bacterioides spp. Los efectos de las infecciones uterinas incluyen retraso en la involución uterina, inflamación del tejido uterino, alteración de la dinámica ovárica, aumento en el número se servicios por concepción e incremento en la tasa de eliminación. Epidemiológicamente, factores como retención de placenta, parto gemelar y parto distócico, predisponen a la presentación de infecciones uterinas.

Antes de comenzar a detallar el manejo de las infecciones uterinas posparto, es importante el describir la clasificación de las mismas, con el fin de identificar puntos clave de diagnóstico y tratamiento, que puedan llevar a un correcto manejo de las mismas.

Generalmente las infecciones reproductivas se clasifican acorde con los síntomas presentados (no necesariamente de fácil observación) y el  período posparto en el cual estén ocurriendo. Para tal fin aunque existen diversas clasificaciones reportadas como puede ser metritis aguda (presencia de secreción uterina en las tres primeras semanas posparto) y endometritis subclínica y crónica (presencia de secreción después de 14 – 21 días posparto), en el presente artículo se tomará como base la diferenciación realizada por Sheldon, et al en 2006.

Acorde con lo reportado, las infecciones uterinas se clasifican en metritis puerperal, metritis clínica, endometritis clínica, endometritis subclínica y piometra. La Metritis puerperal se presenta dentro de las tres primeras semanas posparto, con tamaño anormal del útero, descarga uterina de color rojo – café y signos de afección sistémica como disminución en producción de leche, reducción del consumo de alimento y un punto muy importante esta forma de infección se acompaña de fiebre. Por su lado, los animales con Metritis clínica, demuestran la misma sintomatología uterina que en metritis puerperal, pero sin síntomas sistémicos o fiebre.

Es importante resaltar que dependiendo del  estado del sistema inmune del animal, gran parte de la población bacteriana puede ser controlada sin llevar a cabo ningún manejo terapéutico, lo cual se evidencia en casos de Metritis clínica (no de Metritis Puerperal), en los cuales sin efectuar tratamiento en los primeros días posparto, al revisar los animales sobre la tercer semana posparto, las infecciones previamente reportadas ya no se detectan.

Al igual que en las infecciones uterinas tardías (Endometritis), las opciones terapéuticas para las Metritis pueden incluir tanto antimicrobianos como hormonales. Dentro  de los primeros, existen múltiples opciones, dentro de las cuales siempre es importante considerar algunas variables que pueden elevar la tasa de éxito en el tratamiento de estas infecciones y su nivel de seguridad, tales como difusión a tejido uterino, comportamiento en presencia de pus y ambientes anaerobios, dosis y frecuencia de aplicación, así como tiempo de retiro en leche.

En la oferta de antimicrobianos para el tratamiento de Metritis sea puerperal o clínica, se debe tener presente que la vía de aplicación recomendada es la parenteral (intramuscular o subcutánea), ya que esta ofrece la garantía de una mejor difusión del producto utilizado al tejido uterino en todas sus capas, más aún cuando el área a tratar implica un tejido de gran tamaño, lo cual no se logra con aplicaciones locales tales como lavados o infusiones. En este grupo de productos existen opciones como las Cefalosporinas (Ceftiofur, Cefalexina), los  Macrólidos (Espiramicina, Tilosina) y la Oxitetraciclina, los cuales cuentan con un adecuado perfil para este tipo de afecciones.

El Ceftiofur es una cefalosporina de tercera generación, con excelente penetración al tejido uterino, reportándose que en un rango entre 3 y 7 horas pos aplicación se obtiene la máxima concentración en el útero, con ventajas como lo son el trabajar en presencia de pus, tener un espectro de bacterias aerobias y anaerobias, así como la capacidad de concentrarse en niveles entre 3 y 10 veces superiores a los requeridos para el control de las bacterias comunes en útero y adicionalmente presenta la facilidad zootécnica de no poseer tiempo de retiro en leche. (Okker, et al. 2002).

Por su lado de los Macrólidos, uno de los antibióticos más interesantes por su comportamiento es la Espiramicina, la cual desde hace muchos años se viene incorporando en las terapias para la mastitis con excelentes resultados, molécula que acorde con su perfil farmacológico es también una valiosa opción para el manejo de Metritis.

La Espiramicina una vez es aplicada por vía intramuscular, logra alcanzar concentraciones en secreciones uterinas, 8 veces más altas que las observadas en sangre, lo que confirma su alta capacidad de moverse a tejidos como el uterino. Este comportamiento se ve favorecido por la capacidad de los Macrólidos de almacenarse y viajar con las células de defensa (especialmente macrófagos), lo que garantiza un alto depósito en tejidos de infecciones activas.  Además bacteriológicamente, la Espiramicina logra concentraciones inhibitorias para Arcanobacterium pyogenes (superiores a  3 ug / mL) por casi 72 horas, lo que le confiere a esta molécula una gran flexibilidad en su manejo, que permite aplicaciones cada 24 o 48 horas con solo dos aplicaciones, lo que se traduce en un mejor manejo de los animales tratados, lo cual es especialmente útil en ganaderías de carne, donde el ingreso de los animales al corral para tratamiento puede llegar a ser bastante dispendioso.  (Cester, et al. 1990).

La Oxitetraciclina es también como se mencionó, una opción terapéutica válida para el manejo de Metritis, ya que su difusión al tejido uterino y su comportamiento bacteriológico son apropiados, sin embargo su alto tiempo de retiro en leche, reportes de resistencia microbiana y abuso por mal manejo en finca, dentro del cual hay que tener presente que dependiendo del tipo de formulación y concentración comercial, la velocidad de acción y duración del efecto cambiarán, han generado que se hay desplazado a una opción menos recomendada.

En conclusión, existes varios antibióticos útiles para llevar a cabo un tratamiento de una Metritis Puerperal o una Metritis Clínica, sin embargo los técnicos de campo deben recordar los parámetros a considerar para elegir el antibiótico a utilizar, comenzando por la recomendación de manejar productos parenterales y luego tener presente los comportamientos farmacológicos y bacteriológicos de cada uno de ellos.